Así es como se encuentra la calma en medio de la tormenta, mientras el número de casos de coronavirus aumenta.

No he dormido bien las últimas noches. Muchos de mis amigos, colegas y compañeros de trabajo me han contado lo mismo.

Cada día termina con la noticia de que el mercado de valores se está desplomando. El número de casos de coronavirus está aumentando. El alcance del virus se está extendiendo. Y está creando una especie de histeria preventiva.

Escucho cosas como: “Nadie va a estar en los aviones una vez que la mayoría de los habitantes tengan esto”. O “la cadena de suministro se va a poner tan jodida por esto que una recesión es inevitable”.

Esto podría ser cierto. Y puede que no. Cuando miramos profundamente, la raíz de estos pensamientos, está claro que son la inevitable manifestación de lo que los neurocientíficos llaman el “sesgo de negatividad” del cerebro. El hecho es que estamos conectados para pensar de esta manera. Es un rasgo evolutivo que nos sirvió bien mientras vivíamos en la sabana hace miles de años.

Y sin embargo, esta inclinación hacia el pensamiento catastrófico y del peor de los casos se vuelve especialmente problemática en tiempos como este. Nos hace perder el enfoque en el trabajo y en las cosas que más importan. Causa que nos enganche en esta experiencia colectiva de enloquecimiento.

Entonces, ¿cómo podemos experimentar un poco más de paz mental y cordura en medio de lo que es una crisis de salud pública inminente? A continuación se presentan tres cambios de mentalidad probados a lo largo del tiempo.

1. Deja de lado la ilusión de control.

El miedo provoca un profundo deseo de tener el control. Pero, en este caso, eso es casi imposible. Y por eso hacemos todo tipo de cosas extrañas para hacernos sentir un mínimo de control, cosas como seguir obsesivamente las noticias o rumiarlas constantemente en nuestras propias mentes. Estas tácticas ineficientes ofrecen una ilusión de control. Pero son sólo eso… una ilusión.

Irónicamente, la mayoría de las tradiciones de la sabiduría antigua argumentan que la paz interior no viene del control, sino de dejar ir esta ilusión. Cuando reconocemos que las fluctuaciones del mercado, el momento de la próxima recesión, o que el número de casos de coronavirus aumenta y la propagación del coronavirus está fuera de nuestro control, dejamos ir nuestra necesidad subconsciente de manejar el complejo flujo de eventos globales. Nos sentimos un poco más en paz.

2. Estar aquí ahora.

Los psicólogos de Harvard han encontrado que, incluso en los mejores tiempos, pasamos alrededor del 47 por ciento de nuestro día “vagando con la mente“, perdidos en pensamientos sobre el pasado o el futuro. Esta condición se intensifica en momentos de crisis. Cuando nos enfrentamos a un miedo real, empezamos a vivir completamente fuera del momento presente. En cambio, vivimos dentro de escenarios futuros, pesadillas mentales que secuestran nuestra atención y cobran un enorme precio por nuestro bienestar mental y emocional.

Hay un simple antídoto para este patrón destructivo. Puede sonar a cliché. Pero también puede ser la cosa más poderosa que puedes hacer. Estar aquí ahora. Cambia tu atención de estas ensoñaciones mentales sobre un futuro que no existe a lo que realmente existe: este momento. El sonido de los pájaros. El amanecer. El cielo azul real. La sensación de cada respiración. El importante proyecto de trabajo frente a ustedes.

3. Acepta la realidad tal como es.

Cuando escucho a la gente hablar del número de casos de coronavirus y observo mis propios pensamientos sobre él, veo una suposición errónea que aparece una y otra vez: “Esto no debería estar sucediendo”. El mercado no debería estar cayendo. El número de casos de coronavirus no debería aumentar. Es una creencia subyacente que nos pone en guerra con la realidad. Porque, ahora mismo, nos guste o no, estas cosas están sucediendo. Y hay una correlación directa entre la intensidad de nuestra resistencia a esta realidad y la cantidad de sufrimiento que experimentamos.

Más resistencia, más sufrimiento. Menos resistencia, menos sufrimiento.

El antídoto para esta trampa ordinaria de la mente es tomar conciencia de cuando se está luchando contra la realidad de los acontecimientos globales y macroeconómicos. Observa las emociones y reacciones que ocurren en tu mente y en tu cuerpo. Y luego, ver lo que pasaría si vivieras de acuerdo a una creencia radicalmente alternativa, algo más como, “Estoy bien con lo que pasa”. Esto no significa que estés a favor de que la economía fracase o de que tus conciudadanos o incluso tú mismo te enfermes. Sólo significa que ya no te opones a la realidad tal como es. Significa que estás más disponible para encontrar la paz porque estás aceptando lo que realmente está pasando.

Estas herramientas no están diseñadas para hacerte sentir una felicidad extática en medio de la crisis. Tampoco es probable que se deshagan de la ansiedad, la preocupación, la irritación y el miedo. En su lugar, están diseñadas para ayudarte a experimentar este momento desafiante con mayor paz y claridad. 

Te invito también a realizar una meditación guiada de un minuto que te ayudará a enfocar tu mente y que puedes realizar en cualquier momento del día, sin importar dónde te encuentres, hazla, te ayudará mucho.