Es muy fácil iniciar algo nuevo ¿no? Una nueva dieta, un nuevo programa de ejercicios, un nuevo pasatiempo, incluso una nueva relación —tener las mejores intenciones y un entusiasmo casi palpable es facil, la parte difícil es mantenerlo en marcha.

Muy a menudo el entusiasmo comienza a disminuir a medida que la novedad desaparece, a medida que enfrentamos obstáculos, nos volvemos perezosos, nos aburrimos o nos interesamos en otra cosa. Como Homero le dice a Bart en uno de mis episodios favoritos de Los Simpson: “Si algo es difícil de aprender, hijo, entonces realmente no vale la pena hacerlo”. Si bien esta es sin duda una forma fácil de vivir la vida, no es la más forma más recomendada.

En términos generales, lleva tiempo y paciencia aprender las cosas de la vida que son valiosas, preciosas e importantes. Como dicen: “Si fuera fácil, todos lo estarían haciendo”. Nada podría ser más cierto que cuando se trata de la meditación: se necesita coraje para sentarse y ponernos al tú por tú con nuestra mente y estar listo con lo que surja.

Meditar Todos Los Días

La meditación no es un programa de auto-mejora de solución rápida. Necesitamos tiempo para entrenar nuestra mente; prácticamente estamos cambiando la forma en que nos relacionamos con nuestros pensamientos y sentimientos. Al principio, esto puede sonar un poco difícil, pero los beneficios se experimentan repitiendo este ejercicio poco a poco pero con frecuencia, lento pero seguro, creando un sentido estable de conciencia que comienza a filtrarse en el resto de nuestra vida. Cuanto más frecuentemente practicamos ser conscientes, más beneficiosa se vuelve la meditación.

Por supuesto, la naturaleza repetitiva de la meditación puede conducir a la resistencia; La misma mente que estamos entrenando puede crear aburrimiento, excusas, indiferencia. Incluso podríamos convencernos de que lo hemos descifrado después de completar los Conceptos básicos, o una serie de cursos de meditación.

Por eso nuestra motivación es clave. Si nos tomamos el tiempo para aclarar los principios de la meditación, para comprender la forma correcta de abordar la técnica y apreciar el potencial que tiene para transformar nuestra vida, entonces no tendremos ningún problema para que continúe. Ser claros en nuestra motivación, saber por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, significa que rara vez tendremos problemas para sentarnos durante al menos diez minutos para meditar todos los días.

La belleza de aprovechar ese tiempo es que nos brinda la oportunidad de reflexionar de antemano sobre cuál es nuestra motivación. La razón por la que comenzamos a meditar podría no ser la misma razón semanas, meses o años más adelante; nuestra motivación puede cambiar con el tiempo, ya sea por las circunstancias o por un cambio en nuestra perspectiva.

De cualquier manera, cuanto más fuerte y clara sea la motivación, más fácil será aplicarla. Claramente, cuanto más amplia y más altruista sea la intención, más fácil será continuar con la práctica, sin importar los obstáculos que enfrentemos en el camino.

Pero siempre vale la pena recordar que nuestra motivación no solo define nuestra experiencia de meditación, sino también el beneficio que experimentamos en la vida como resultado.

Tagged in: